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Desearía que tuviéramos mucho más del Espíritu de Cristo y mucho menos del yo, y menos de las opiniones humanas. Si nos equivocamos, que sea en el lado de la misericordia y no en el de la condenación y el trato duro.
Desearía que tuviéramos mucho más del Espíritu de Cristo y mucho menos del yo, y menos de las opiniones humanas. Si nos equivocamos, que sea en el lado de la misericordia y no en el de la condenación y el trato duro.