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Ten cuidado con cómo hablas de Dios. Es el único Dios que tenemos. Si lo dejas ir, no volverá. Ni siquiera mirará por encima del hombro. ¿Y entonces qué harás?
Ten cuidado con cómo hablas de Dios. Es el único Dios que tenemos. Si lo dejas ir, no volverá. Ni siquiera mirará por encima del hombro. ¿Y entonces qué harás?