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Esta teoría de la comida y el refugio relativa a los esfuerzos del hombre carece de perspicacia. Nuestros esfuerzos más persistentes y espectaculares no tienen que ver con la conservación de lo que somos, sino con la construcción de una concepción imaginaria de nosotros mismos en la opinión de los demás. El deseo de alabanza es más imperativo que el deseo de comida y refugio.