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  • Desde los griegos, la actitud predominante de los pensadores hacia la actividad intelectual era glorificarla en la medida en que (como la actividad estética) encuentra su satisfacción en sí misma, al margen de cualquier atención a las ventajas que pueda procurar. La mayoría de los pensadores habrían estado de acuerdo con el veredicto de Renan de que el hombre que ama la ciencia por sus frutos comete la peor de las blasfemias contra esa divinidad. Los clérigos modernos han roto violentamente esta carta. Proclaman que las funciones intelectuales sólo son respetables en la medida en que están ligadas a la búsqueda de ventajas concretas.

    "Treason of the Intellectuals". Book by Julien Benda, pp. 151-152, 1927.