-
El conocimiento de uno mismo es la madre de todo conocimiento. Por tanto, me incumbe conocerme a mí mismo, conocerlo por completo, conocer sus minucias, sus características, sus sutilezas y sus propios átomos.
El conocimiento de uno mismo es la madre de todo conocimiento. Por tanto, me incumbe conocerme a mí mismo, conocerlo por completo, conocer sus minucias, sus características, sus sutilezas y sus propios átomos.