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La verdadera necesidad del día es el rearme moral y espiritual. El Espíritu Vivo de Dios puede trascender los sistemas políticos en conflicto, puede reconciliar el orden y la libertad, puede reavivar el verdadero patriotismo, puede unir a todos los ciudadanos al servicio de la nación, y a todas las naciones al servicio de la humanidad.