-
En París, una noche escalofriante de octubre de 1985, fui plenamente consciente por primera vez de que la lucha contra el desorden de mi mente -una lucha que me había ocupado durante varios meses- podría tener un desenlace fatal.
En París, una noche escalofriante de octubre de 1985, fui plenamente consciente por primera vez de que la lucha contra el desorden de mi mente -una lucha que me había ocupado durante varios meses- podría tener un desenlace fatal.