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Si el pesimismo se apodera una vez de la mente, la vida se vuelve patas arriba, todo es vanidad y vejación del espíritu. No hay cura para el desorden individual o social, excepto en el olvido y la aniquilación.
Si el pesimismo se apodera una vez de la mente, la vida se vuelve patas arriba, todo es vanidad y vejación del espíritu. No hay cura para el desorden individual o social, excepto en el olvido y la aniquilación.