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La cabeza y el cuerpo son Cristo todo entero. La Cabeza es el unigénito Hijo de Dios, el cuerpo es su Iglesia; el esposo y la esposa, dos en una sola carne. Todos los que disienten de las Escrituras acerca de Cristo, aunque se encuentren en todos los lugares en que se halla la Iglesia, no están en la Iglesia; y tampoco están en la Iglesia todos los que están de acuerdo con las Escrituras acerca de la Cabeza, y no comulgan en la unidad de la Iglesia.