-
Yo diría que mi desánimo tiene más que ver con la cultura americana que con otra cosa. Nos estamos convirtiendo en una cultura muy superficial. Dios mío, el espíritu de los famosos se ha apoderado de todo. Enciendes la televisión y lo ves una y otra vez. Hay muy poca sustancia. Y así, todo se acorta. Todo esta orientado al entretenimiento. Nuestras iglesias reflejan eso. Un sermón de treinta y cinco minutos sin Power Point o videoclips es raro hoy en día. Eso no ocurre tanto en otros países.