-
Si quieres tener clara e irrefragable como un gozo perpetuo, una gloria y una defensa, la confianza inquebrantable: "Yo soy tu hijo", ve al trono de Dios, y acuéstate a sus pies, y deja que el primer pensamiento sea: "Padre mío que estás en los cielos"; y eso iluminará, eso establecerá, eso hará omnipotente en tu vida, el testimonio del Espíritu de que eres hijo de Dios.