-
La mayoría de nosotros estamos al borde de la brillantez, atormentados por el conocimiento de nuestra proximidad, pero todavía en el lado equivocado de la línea, con nuestras relaciones con la realidad socavadas por una serie de defectos psicológicos menores pero críticos (un poco de optimismo excesivo, una rebeldía no procesada, una impaciencia fatal o sentimentalismo). Somos como un exquisito avión de alta velocidad que, por falta de una pequeña pieza, se queda varado junto a la pista, más lento que un tractor o una bicicleta.