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Desde aquí, lejos, la gente parece muy buena, y es natural, pues al alejarnos al campo no nos escondemos de la gente sino de nuestra vanidad, que en la ciudad entre la gente es injusta y activa sin medida.
Desde aquí, lejos, la gente parece muy buena, y es natural, pues al alejarnos al campo no nos escondemos de la gente sino de nuestra vanidad, que en la ciudad entre la gente es injusta y activa sin medida.