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Aunque la mayor parte de las amistades del mundo mal merecen el nombre de amistades; sin embargo, un hombre puede hacer uso de ellas en ocasiones, como de un tráfico cuyos beneficios son inciertos, y en el que es habitual ser engañado.
Aunque la mayor parte de las amistades del mundo mal merecen el nombre de amistades; sin embargo, un hombre puede hacer uso de ellas en ocasiones, como de un tráfico cuyos beneficios son inciertos, y en el que es habitual ser engañado.