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  • Las melodías que se oyen son dulces, pero las que no se oyen son más dulces: por tanto, suaves flautas, tocad; no para el oído sensual, sino, más entrañables, cantad al espíritu cancioncillas sin tono. Joven hermosa, bajo los árboles, no puedes dejar Tu canción, ni nunca pueden esos árboles estar desnudos; Amante audaz, nunca, nunca puedes besar, Aunque ganando cerca de la meta todavía, no te aflijas; Ella no puede desvanecerse, aunque no tengas tu dicha, ¡Por siempre amarás, y ella será hermosa!

    'Ode on a Grecian Urn' (1820) st. 2