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  • Muchos ... comienzan a hacer conversos por motivos de caridad, pero continúan haciéndolo por motivos de orgullo. ... La caridad se contenta con la exhortación y el ejemplo, pero el orgullo no se contenta tan fácilmente. ... Siempre que nos veamos más inclinados a perseguir que a persuadir, entonces podemos estar seguros de que nuestro celo tiene más de orgullo que de caridad.