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  • Es entonces, decimos, en las etapas sucesivas de su experiencia, que el creyente ve más claramente, y adora más profundamente, y capta más firmemente, la justicia consumada de Cristo. ¿Y cuál es la escuela en la que aprende su nada, su pobreza, su total indigencia? La escuela de la aflicción profunda y santificada. En ninguna otra escuela se aprende, y bajo ningún otro maestro sino Dios. Aquí se rebajan sus elevados pensamientos, y sólo el Señor es exaltado.