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  • Envidio a aquellos antiguos bañistas griegos, en cuyas manos fueron entregados Pericles, y Alcibíades, y los perfectos modelos de Fidias. Tenían diariamente ante sus ojos los más altos tipos de belleza que el mundo haya producido jamás; pues de todas las cosas bellas, el cuerpo humano es la corona.

    Bayard Taylor (1855). “The Lands of the Saracen: Or, Pictures of Palestine, Asia Minor, Sicily and Spain”, p.154