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Puede suceder que lo que en sí es más cierto lo sea a causa de la debilidad de nuestra inteligencia, que se deslumbra ante los objetos más claros de la naturaleza; como la lechuza se deslumbra ante la luz del sol. De aquí que el hecho de que algunos lleguen a dudar acerca de los artículos de fe no se deba a la naturaleza incierta de las verdades, sino a la debilidad de la inteligencia humana; sin embargo, el menor conocimiento que pueda obtenerse de las cosas más elevadas es más deseable que el conocimiento más cierto obtenido de las cosas menores.