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Privar a un hombre de su libertad natural y negarle las comodidades ordinarias de la vida es peor que matar de hambre al cuerpo; es matar de hambre al alma, que habita en el cuerpo.
Privar a un hombre de su libertad natural y negarle las comodidades ordinarias de la vida es peor que matar de hambre al cuerpo; es matar de hambre al alma, que habita en el cuerpo.