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Para que el bien florezca debe ser cultivado y ejercitado por la práctica constante, y para ser verdaderamente justos se requiere una poda diaria del mal crecimiento de nuestros caracteres por un diario arrepentimiento del pecado.
Para que el bien florezca debe ser cultivado y ejercitado por la práctica constante, y para ser verdaderamente justos se requiere una poda diaria del mal crecimiento de nuestros caracteres por un diario arrepentimiento del pecado.