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  • No siembres tus deseos en el jardín de otro; cultiva los tuyos lo mejor que puedas; no anheles ser otro de lo que eres, sino desea ser completamente lo que eres. Dirige tus pensamientos a ser muy bueno en eso y a soportar las cruces, pequeñas o grandes, que encontrarás allí. Créeme, éste es el punto más importante y menos comprendido de la vida espiritual. Todos amamos según nuestro gusto; a pocos les gusta lo que es conforme a su deber o al gusto de Dios. ¿De qué sirve construir castillos en España si tenemos que vivir en Francia?