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El amor se alegra del bien dondequiera que lo encuentra; a la envidia le duele el bien, y la vista de la felicidad ajena hiere los ojos y el corazón del envidioso. El amor desea dar; la envidia prefiere recibir. El amor crea; la envidia destruye. El amor construye; la envidia derriba. El amor ayuda a los necesitados, consuela a los afligidos y se esfuerza por convertir todo lo malo en bueno; la envidia convertiría la poca felicidad que se encuentra en este mundo en mal, tristeza y dolor.