-
Una cierta dosis de desconfianza es saludable, pero no tanto hacia los demás como hacia nosotros mismos; ni la vanidad ni la presunción pueden existir en la misma atmósfera que ella.
Una cierta dosis de desconfianza es saludable, pero no tanto hacia los demás como hacia nosotros mismos; ni la vanidad ni la presunción pueden existir en la misma atmósfera que ella.