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El que acepta su pobreza sin sufrir, yo diría que es rico aunque le falte una camisa. Pero pobres de verdad son los que lloriquean y se inquietan y codician lo que no pueden esperar conseguir.
El que acepta su pobreza sin sufrir, yo diría que es rico aunque le falte una camisa. Pero pobres de verdad son los que lloriquean y se inquietan y codician lo que no pueden esperar conseguir.