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Creo que las artes tienen un gran potencial para crear ciudadanos. La ciudadanía tiene que ver con la dirección que toma la imaginación. No podemos planificar, calcular o examinar la ciudadanía; es algo imaginado. La comunidad es algo imaginado. Y si tu imaginación no funciona -y, por supuesto, en las personas oprimidas eso es lo primero que desaparece- no puedes imaginar nada mejor. Una vez que puedes imaginar algo diferente, algo mejor, entonces estás en el buen camino.