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Nuestro propio cuerpo está en el mundo como el corazón en el organismo: mantiene constantemente vivo el espectáculo visible, le insufla vida y lo sostiene interiormente, y con él forma un sistema.
Nuestro propio cuerpo está en el mundo como el corazón en el organismo: mantiene constantemente vivo el espectáculo visible, le insufla vida y lo sostiene interiormente, y con él forma un sistema.