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  • Debemos perdonar y olvidar las faltas de los demás. La ira es el enemigo de todo aspirante espiritual. La ira causa pérdida de poder a través de cada poro de nuestro cuerpo. En circunstancias en las que la mente se vea tentada a enfadarse, debemos controlarnos y resolver firmemente: "No". Podemos ir a un lugar apartado y cantar nuestro mantra. La mente se aquietará por sí misma.