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Qué discordia traeríamos al universo si todas nuestras plegarias fueran atendidas. Entonces nosotros gobernaríamos el mundo y no Dios. ¿Y crees que deberíamos gobernarlo mejor? Sólo me produce dolor oír las largas y fatigosas súplicas de la gente pidiendo no saben qué. . . . . Dar gracias con el corazón lleno, y lo demás, silencio y sumisión a la voluntad divina.