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  • Ten suficiente fe en el amor de Dios para creer que una oración corta y sincera es tan buena como una larga. Una sesión de oración demasiado larga suele significar que en tu corazón realmente dudas del amor de Dios, y piensas que será necesario un gran esfuerzo y trabajo para conmoverle. Ora en silencio y sinceramente durante un tiempo razonable, y luego deja el asunto, esperando el éxito.