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  • Es una pena que las editoriales envíen notas de rechazo. Los escritores deberían recibir algo más sustancioso que una carta que no es más que un montón de confeti. Las editoriales deberían enviar algo más pesado. Los editores deberían enviar ladrillos de rechazo, así, al final de muchos años, tendrías algo que mostrar además de una carretilla de papeletas de rechazo. En vez de eso, podrías tener ladrillos suficientes para construir una casa.