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Cuanto mayor me hago, más me doy cuenta de la importancia de ejercitar las distintas dimensiones de mi cuerpo, alma, mente y corazón. En conjunto, estos aspectos me dan una sensación de plenitud. Quiero ser un ser humano íntegro y no uno que cojea de una pierna porque no sabe utilizar todas sus partes. La actividad intelectual, emocional y física no son entidades separadas. Son dimensiones del mismo ser humano.