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La única arma que tenemos para oponernos a los malos efectos de la tecnología es la propia tecnología. No hay otra. No podemos refugiarnos en un Edén no tecnológico que nunca existió... Sólo mediante el uso racional de la tecnología para controlar y guiar lo que hace la tecnología podemos mantener alguna esperanza de una vida social más deseable que la nuestra: o de hecho de una vida social que no sea espantosa de imaginar.