-
La mente vacía -la mente pura- no es una tierra en blanco, cero, donde no sientes ni te importa nada. Es una refulgencia de la mente. Es una luminosidad que es verdaderamente sensible y aceptante. Es la capacidad de aceptar la vida tal y como es. Cuando aceptamos la vida tal como es, podemos responder adecuadamente a la forma en que la experimentamos, en lugar de reaccionar por miedo y aversión.