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No hay nada situado bajo el ojo del cielo Que no tenga su vínculo en la tierra, en el mar, en el cielo. Las bestias, los peces y las aves aladas Son súbditos de sus machos y están a sus órdenes. El hombre, más divino, el amo de todos ellos, Señor del ancho mundo y de los mares salvajes, Inducido por el sentido intelectual y las almas, De más preeminencia que los peces y las aves, Son amos de sus hembras, y sus señores; Entonces deja que tu voluntad atienda a sus acuerdos.