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  • Una vez infectado, el individuo [infectado con el virus de dios] no puede detectar contradicciones importantes en sus creencias y comportamiento. Los sistemas de creencias se vuelven evidentes para él, y ningún discurso lógico le apartará de su creencia. Si un mormón y un católico debatieran sobre los méritos de sus respectivas religiones, ninguno de los dos podría ver sus propias incoherencias y falacias lógicas, pero verían las del otro con bastante claridad.