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Wayne Wang, el director, me ayudó mucho a ser una actriz más madura. Cuando empecé a rodar, era muy exagerada. Él me ayudó a relajarme y a ser realista. Fue una experiencia maravillosa. También aprendí que el rodaje es eterno. Quiero decir, hay tantos ángulos y tomas diferentes. Quiero decir, simplemente se tarda una eternidad.