Autores:
  • Es de temer que haya pocos cristianos profesantes que se esfuercen por imitar a Cristo en lo que respecta a la devoción privada. Hay abundancia de oír, leer, hablar, profesar, visitar, contribuir con los pobres y enseñar en las escuelas. Pero, ¿hay, junto con todo esto, la debida proporción de oración privada? ¿Tienen los hombres y mujeres creyentes suficiente cuidado de estar frecuentemente a solas con Dios?