-
Esta tarde, quema la casa. Mañana, verter agua crítica sobre las brasas. Tiempo suficiente para pensar, cortar y reescribir mañana. Pero hoy... ¡explotar... separar... desintegrar! Los otros seis o siete borradores van a ser pura tortura. Así que, ¿por qué no disfrutar del primer borrador, con la esperanza de que tu alegría busque y encuentre a otros en el mundo que, al leer tu historia, también se enciendan?