-
El Espíritu Santo, en la variedad de sus dones, nos une y nos capacita para contribuir a la edificación de la Iglesia en la santidad. En esta gran obra, cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar; cada uno de nosotros, como "piedra viva", es necesario para el crecimiento y la belleza del templo santo de Dios. Pidamos al Señor que nos ayude a participar cada vez más activamente en la vida y en la misión de la Iglesia, guiados por el Espíritu Santo y teniendo a Jesús como piedra angular.