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El mundo puede ser un lugar difícil en el que vivir. A menudo estamos rodeados de aquello que podría hundirnos. Cuando tú y yo vayamos a las casas santas de Dios, cuando recordemos los pactos que hacemos en ellas, seremos más capaces de soportar cualquier prueba y de superar cualquier tentación. En este santuario sagrado encontraremos paz; seremos renovados y fortificados.