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Yo dije: ¿y mis ojos?
Dios dijo: Mantenlos en el camino.
Dije: ¿Y mi pasión?
Dios dijo: Mantenla encendida.
Dije: ¿Y mi corazón?
Dios dijo: Dime qué guardas en él.
Dije: ¿dolor y tristeza?
Me dijo: Quédate con ello. La herida es el lugar donde la Luz entra en ti.