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Contar historias está en el corazón de la vida... Al encontrar nuestra propia historia, ensamblamos todas las partes de nosotros mismos. Sea cual sea el desastre que hayamos hecho, podemos ver de algún modo la totalidad de lo que somos y reconocer cómo se relacionan nuestras meteduras de pata. Podemos adueñarnos de lo que hicimos y valorar lo que somos, no por el resultado sino por la historia del alma que nos impulsó.