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Pero hasta que todas las gracias estén en una mujer, una mujer no entrará en mi gracia. Rica ha de ser, eso es seguro; sabia, o ninguna; virtuosa, o nunca la rebajaré; hermosa, o nunca la miraré; suave, o no se me acerque; noble, o no seré yo ángel; de buen discurso, y excelente músico y su cabello será del color que a Dios plazca.