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Hay un presagio de tiempo tormentoso por delante al que más vale que prestemos atención... Nadie sabe cuándo golpearán las emergencias... Poned vuestras casas en orden. Si habéis pagado vuestras deudas, si tenéis una reserva, aunque sea pequeña, entonces si las tormentas aúllan sobre vuestra cabeza, tendréis refugio para vuestra mujer y vuestros hijos y paz en vuestros corazones. Eso es todo lo que tengo que decir al respecto, pero deseo decirlo con todo el énfasis del que soy capaz.