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Mientras los padres y los maestros en general caigan bajo la regla establecida, es evidente que la política y los modos de gobierno nos educarán e infectarán a todos. Envenenan nuestras mentes, antes de que podamos resistir, o siquiera sospechar de su malignidad. Como los bárbaros directores de los seraglios orientales, nos privan de nuestra vitalidad, y nos preparan para su despreciable empleo desde la cuna.