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La identificación con el cargo o el título es muy atractiva, precisamente por eso tantos hombres no son más que el decoro que les otorga la sociedad. En vano se buscaría una personalidad detrás de la cáscara. Debajo se encuentra una criaturita lamentable. Por eso la oficina es tan atractiva: ofrece una compensación fácil para las deficiencias personales.