-
Cuando nos sentamos a meditar y oímos un sonido, pensamos: 'Oh, ese sonido me está molestando'. Si lo vemos así, sufrimos. Pero si investigamos un poco más, vemos que el sonido es simplemente sonido. Si lo entendemos así, no hay nada más. Lo dejamos estar. El sonido es sólo sonido, ¿por qué deberías ir a cogerlo? Ves que en realidad fuiste tú quien salió a perturbar el sonido.