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No importa lo que esté pasando hoy en tu vida, recuerda que sólo es una preparación. La gente va y viene; las situaciones suben y bajan; todo es preparación para cosas mejores. Debes estirarte, alcanzar, crecer en tu bondad. Sin la preparación que recibimos a través de la adversidad, la decepción, la confusión o el dolor, no podríamos apreciar la bondad cuando llega.