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Es imposible restaurar las sociedades sostenibles de los pueblos indígenas y aborígenes. Pero los valores que encarnaban -una cuidadosa administración de la tierra, un uso modesto de sus riquezas, la salvaguarda del futuro de las generaciones venideras, la moderación y un grado de autoabastecimiento tan alto como sea posible- pueden reanimar sueños antiguos y aún no realizados de un sustento seguro para todos.